En la International High School Fair tuvimos la suerte de reunir a varios antiguos estudiantes que ya han vivido la experiencia de cursar un año académico fuera de España. Lucía, Santiago y Guillermo se acercaron a la feria para compartir, en primera persona, cómo fue su 4º de ESO en Irlanda y en Estados Unidos, qué se llevaron de aquellos meses y por qué animan a otros jóvenes a dar el paso.
Sus relatos coinciden en algo: más allá del idioma o las notas, lo que de verdad transforma es el crecimiento personal.
Lucía — 4º de ESO en Irlanda
Lucía hizo su año académico en Irlanda y vuelve con una idea muy clara: la experiencia va mucho más allá del inglés.
«Recomiendo este año muchísimo, ya que me ha ayudado no solo a aprender el inglés y ahora dominarlo, sino a crecer como persona y a valerme por mí misma.»
Durante su estancia tuvo la oportunidad de explorar asignaturas y actividades que en España no había probado:
«Hice un montón de actividades que aquí no he tenido la oportunidad, como clases de cocina, empresariales… monté mi propia empresa. Y aparte hice muchísimas actividades, tanto con mis amigos como con la host family: fuimos a partidos, recorrí Irlanda con mis amigos… La verdad, una experiencia 100% recomendable.»
Santiago Garrido — Grado 10 (4º de ESO) en Estados Unidos
Santiago cursó su año en Estados Unidos y no duda al definirlo:
«He vivido el mejor año de mi vida, si soy sincero, porque he evolucionado muchísimo como persona. Me ha ayudado mucho a conocer muchos sitios y, sobre todo, a madurar.»
Destaca también el acompañamiento recibido durante todo el proceso, un aspecto clave para que la familia se sienta tranquila desde el primer día.
Guillermo — 4º de ESO en Vermont (Estados Unidos)
Guillermo eligió Vermont y vuelve con un balance entusiasta:
«Ha sido una experiencia buenísima, de los mejores años de mi vida. El instituto, de lo mejor; las asignaturas que he probado han sido increíbles.»
Para él, el deporte fue uno de los grandes descubrimientos del año:
«He probado muchísimas cosas que nunca había imaginado que llegaría a hacer, como atletismo, que me ha encantado. Y también me ha encantado el Lacrosse: lo había escuchado, pero nunca lo había probado, y me parece una maravilla.»
Y cierra con una reflexión que conecta con la de sus compañeros:
«Recomiendo muchísimo este programa, ya que te ayuda a evolucionar como persona, a ser mejor persona, y aprendes muchísimo sobre ti mismo que no sabías.»
Una experiencia que cambia la mirada
Tres estudiantes, tres destinos, una misma conclusión: un año académico en el extranjero no es solo una mejora del idioma ni una línea en el expediente. Es una etapa que transforma a los jóvenes, les da autonomía, amplía su mirada del mundo y les descubre intereses, deportes y vocaciones que aquí quizá nunca hubieran explorado.
Si tu hijo o hija está pensando en dar el paso, te invitamos a visitar la International High School Fair, donde podrás hablar directamente con familias, agencias y antiguos estudiantes como Lucía, Santiago y Guillermo.